Elecciones – Padrones
@MiguelContte: Los padrones provisorios ya están online http://goo.gl/sbso7 —
scompartido a través de Twidroyd http://twidroyd.com
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Pues sí amigos, los Reyes Magos de Google nos han traído un regalo para la vista y para nuestros sentidos táctiles, Honeycomb. La esperada versión 3.0 de Android, destinada exclusivamente a tablets (aunque como siempre algún “loco” nos enseñará que se puede meter en un teléfono, que los hay muy buenos…), se muestra por fín en vídeo. Sólo es una pequeña muestra de minuto y medio, pero os dejará con la boca abierta y un charco de baba importante en el suelo. Fijaros en los widgets del principio del vídeo, qué fluidez, qué autonomía, qué maravilla. Hay partes en las que no se sabe bien si es montaje de vídeo o transición real entre las diferentes pantallas de la interfaz. La navegación web parece ser uno de los puntos fuertes. Muy intuitivo, fijaros en los controles de copiar-pegar en la barra superior, encima del contenido, es muy inteligente. El teclado no parece una maravilla gráficamente pero tiene muy buena pinta en cuanto a funcionalidad por la forma de ocupar la pantalla y el tamaño que tiene. La gestión de correo y la parte puramente ebook son también un buen punto a favor. Tal vez la parte de mail sea muy parecido a la de un iPad en cuanto a diseño, mañana veremos más. Yo no me veo leyendo libros en una tablet, pero puede que sea la única manera de conseguirlo en determinadas circunstancias, habrá que ver cómo funciona Google Books en vivo en una tablet. Sin embargo lo que más me ha gustado lo han dejado para el final. Me encanta esa versión de Youtube, y me encanta la interfaz de Google Talk, y lo bien integrada que está la posibilidad de videollamada. Y aunque yo no pueda vivir sin Maps, no veo que me aporte nada especial sobre la versión de los teléfonos. La boca agua… Quiero ver más. Quiero una tablet con Honeycomb.
Desgraciadamente no podemos conectar con Blackberry Messenger desde Android tal y como comentabamos con anterioridad, pero podemos conectar con el otro gran referente en mensajería instantánea tanto en pc como el móvil, el Msn Messenger.
Lo primero que necesitamos para comenzar a utilizar Msn Messenger es una cuenta de hotmail, msn o windows live!. Una vez tengamos nuestra cuenta podremos empezar a escoger el cliente de Msn en Android que mas nos convenga.
El catálogo de aplicaciones para Msn Messenger que tenemos en Android es muy extenso, tenemos aplicaciones multicliente para diversas redes de majería además de clientes sólo para Messenger.
Comenzamos por los multicliente, el primero que me gustaría comentar es Trillian, que es una grandisima opción como cliente para Messenger. La aplicación esta disponible para Windows y para Android.
Para agrupar todas nuestras cuentas de mensajería Trillian nos solicita la creación de una cuenta Trillian para simplificar el acceso. Una vez accedamos con nuestra cuenta Trillian nos cargará el resto de cuentas de mensajería cada vez que accedamos a la aplicación.
En Android el interfaz es muy sencillo, primeramente nos aparece una pantalla con nuestro avatar y pulsando en él nos carga nuestras cuentas de mensajería y nos muestra nuestros contactos en lista. En la lista de contactos nos los muestra organizados por protocolo de mensajería, los de msn por un lado, los de icq por otro, y así sucesivamente. Además podemos escoger a que red conectarnos independientemente.
En la ventana de charla nos muestra las conversaciones por pestañas, pudiendo cambiar de una a otra rápidamente. Una opción muy buena para aquellos que tienen muchas ventanas de charla abiertas a la vez. El precio de la aplicación es un poco caro, pero no está nada mal.
La siguiente aplicación multicliente que nos ocupa es eBuddy, que al igual que Trillian nos obliga a crear una cuenta de eBuddy para agrupar nuestras cuentas. Puede parece un engorro a primera vista, pero yo lo encuento muy funcional ya que no nos obliga a recordar todas las contraseñas de todas nuestras redes, sobre todo si como en mi caso tienes muchos usuarios de mensajería.
Una de las ventajas de eBuddy es que su principal cliente es web, así que podemos utilizarlo en cualquier equipo en el que tengamos conexión a Internet. Además tiene clientes para la gran mayoría de sistemas operativos móviles, entre ellos Android.
La aplicación en su versión para Android nos muestra un acabado muy limpio, dividiendose en tres pestañas. La primera corresponde a la lista de contactos, donde nos aparecen aquellos que estan online acompañados del típico icono de la red donde están conectados, la mariposa para Msn, la flor para Icq… Una buena forma de diferenciar con quien hablamos y en que red está.
La siguiente pestaña nos muestra las conversaciones activas, pudiendo cambiar de una a otra con facilidad. Algo muy importante ya que en una pantalla tan pequeña no podemos gestionar multiples conversaciones como hacemos en un pc.
La última pestaña que nos ocupa es la de cuentas, es donde podremos gestionar nuestras conexiones a las diferentes redes de mensajería.
eBuddy es una gran opción para aquellos que están continuamente en movilidad, las aplicaciones para teléfonos y la aplicación web nos permite tener a nuestros contactos en cualquier sitio.
Aparte de estas dos aplicaciones multicliente de Android tenemos varias disponibles como son Ninbuzz, Meebo o Fring, pero estas ya están orientadas a otras redes sociales y no exclusivamente a mensajería instantánea como las anteriores. Además tenemos Pingchat o Whatsapp pero que tienen una red propia para la comunicación.
Si únicamente tenéis como red de mensajería principal Msn Messenger no hace falta que utilicéis aplicaciones multicliente, en Android ,a falta de la aplicacion oficial, tenemos clientes exclusivos de Msn como son Msn DroidX y Msn Talk.
El primero de ellos, Msn DroidX, es gratuito con financiación por publicidad. En mi opinión tiene una de las interfaces mas visuales de entre la gran mayoría de clientes de mensajería de Android. Esta orientado en exclusiva a Msn Messenger y accedemos a la aplicacion con la misma cuenta con la que accedemos al Msn Messenger de Windows.
La pantalla principal corresponde a la lista de contactos que tenemos en Messenger,respetando los grupos de contactos que creemos en la aplicacion de pc. En la parte izquierda de la lista de contactos nos muestra los avatares, algo que no todas las aplicaciones de mensajería hacen.
La forma de gestionar las pestañas de conversaciones es una de las mejores que he visto, se trata de una pestaña deslizante, al estilo de la barra de notificaciones de Android, que se encuentra en la parte inferior de la pantalla. Al deslizarla hacia arriba nos muesta el icono de la lista de contactos y los avatares de los contactos con los que tenemos conversaciones activas. Una forma muy original y funcional para no ocupar el preciado espacio en pantalla con pestañas y aprovechar por completo toda la revolución de nuestro teléfono.
En la pestaña de conversación soporta los emoticonos oficiales de Msn Messenger y es de los pocos que he visto quesoporta los “toques”, avisos en los que la pantalla del destinatario vibra y puede lanzar un aviso sonoro.
El siguiente que nos ocupa es Msn Talk, que al igual que Msn DroidX es cliente exclusivo de Msn Messenger. Este cliente no se anda con florituras, es espartano pero muy funcional. La primera pantalla que nos muestra es un listado de los contactos clasificandolos por conexión con un indicador de color que establece si el contacto esta disponible u ocupado. No muestra la organización por grupos que tenemos en Msn en el Pc, pero esto creo que no es imprescindible para la versión móvil.
La ventana de chat tambien es compatible con los emoticonos oficiales de Msn Messenger y tambien soporta los toques a los contactos. La forma de cambiar de ventana de chat es mediante una opción de menú, un poco menos funcional que las opciones de las aplicaciones anteriores pero no es para nada molesta.
Es un cliente sencillo para aquellos que no quieren ningún tipo de añadido que no sea funcional, ideal para móviles con pocos recursos.
Estas aplicaciones que os presentamos en El Androide Libre son pequeños ejemplos de lo que tenemos en Android para poder conectar con Msn Messenger. Estoy seguro de que muchos de vosotros conocéis otras aplicaciones iguales e incluso mejores que estas, así que podéis compartirlas con nosotros en los comentarios.
Actualización del admin: Álvaro nos comenta que ha lanzado su propia aplicación aún en beta. Nos parece genial y tiene buena pinta, así que ¿por qué no la probáis?
| Papyre 6.2: análisis | ||||||||||||||||||||||||
| Manejo sencillo y posibilidades inalámbricas. Son dos de las grandes demandas de los aficionados a los e-books, contestadas en este Papyre 6.2 con una pantalla táctil de 6 pulgadas cuyo desempeño deja algo que desear y una conexión Wi-Fi pensada -eso sí- para descargar libros a través de un navegador web bastante impracticable. Al menos esta fórmula imperfecta llega con un diseño muy transportable y una autonomía que no se ve en exceso comprometida por las peculiaridades que el equipo presenta respecto a un e-reader común. | ||||||||||||||||||||||||
Lucas Laó.- Cuando la firma española Grammata dio a conocer este Papyre 6.2, en realidad sólo se estaba convirtiendo en un distribuidor más de un equipo originalmente conocido como NVSL. De hecho, tanto en tiendas físicas como virtuales uno puede encontrarlo con nombres como Bq Avant, y en todos los casos nos hallamos ante el mismo dispositivo importado de China pero con distintos retoques en su software.
Aclarado este punto, conviene destacar que la pantalla táctil de este lector de e-books no está preparada para lápices ni estiletes, y que como es habitual Grammata lo vende con una selección de clásicos literarios en su interior para que el usuario pueda leer algo antes de añadirle contenido manualmente, o si tiene la paciencia suficiente, descargar por Wi-Fi algún libro. Diseño cortado A primera vista, parece que a este Papyre 6.2 le hayan cortado la parte superior, pues el acabado plano de ésta contrasta notoriamente con la curvatura de las esquinas inferiores. Es la mayor curiosidad de su carcasa de plástico, que combina el rojo burdeos como color predominante con algunas zonas en negro, rematadas siempre con un acabado en trama a base de líneas diagonales.
Liviano como pocos, sus 195 gramos y sus dimensiones de 164 x 124 x 8,5 milímetros lo hacen sumamente cómodo de transportar. Especialmente si recurrimos a la funda que viene dentro de la caja, con la que aparte de proteger al equipo de arañazos y caídas accidentales, también conseguimos que cobre un aspecto similar al de una agenda con tapas de cuero.
Antes de meternos de lleno en su pantalla, que se bloquea y desbloquea con la ayuda de una palanca situada en la parte superior izquierda, nos ha llamado la atención que entre los siete botones que hay a los pies de ésta no haya nada parecido a la clásica tecla Home, ese útil atajo para volver al menú principal del sistema. En lugar de ello, habrá que pulsar la flecha de vuelta atrás tantas veces como sean necesarias.
Arriba están acertadamente colocados un puerto micro-USB, una ranura para tarjetas microSD y una salida de auriculares de 3,5 milímetros, una opción mucho más indicada para escuchar música en MP3 que los altavoces que el Papyre 6.2 lleva integrados en la parte inferior, pues no consiguen gran calidad.
Lástima que no haya un control de volumen directo. En lugar de ello, primero hay que pulsar en una tecla decorada con el icono de un megáfono, para luego subir o bajar el volumen pulsando las mismas teclas que se emplean para pasar las páginas de los libros. Claro que la música no es una función primordial en el equipo, sino sólo un complemento. Difícil pareja La tinta electrónica y la tecnología táctil no suelen llevarse bien, con excepciones como la que vimos al analizar el Sony Reader Touch. Por desgracia, y como ya sospechábamos entonces, el Papyre 6.2 se mueve en un nivel muy inferior en esta y otras materias, como las propias virtudes de visualización.
Para empezar, y aunque las pantallas de ambos modelos compartan sus 6 pulgadas de tamaño, sus 600 x 800 píxeles de resolución y sus 16 niveles de gris, la del Papyre 6.2 está claramente menos contrastada. Al no usar tecnología Vizplex (el modelo de Sony va un paso más allá e incorpora tecnología Pearl, su sucesora teórica), el fondo es más gris de lo deseable, lo que hace que el negro de las letras destaque algo menos. Lo curioso es que, cuando pasamos de una página a otra, las letras quedan momentáneamente algo más resaltadas, consiguiendo así durante un instante un negro similar al que siempre muestra el Sony Reader. De todas formas, en circunstancias normales la pantalla del Papyre 6.2 es perfectamente legible, pero ese menor contraste se echa en falta si no disponemos de la suficiente luz ambiental.
Respecto a lo táctil, las quejas son pocas estrictamente hablando, ya que el panel es capacitivo y requiere pulsaciones suaves (confirmadas siempre por un LED azul que ilumina la tecla central). El problema es que la lenta velocidad de refresco de la tinta electrónica (y más la de este panel en concreto) hacen esta función muy poco manejable. A este respecto, cabe destacar que la velocidad de refresco es además algo inestable. Leyendo un libro, las páginas se pasan a ratos en apenas un segundo, a ratos invirtiendo tres o cuatro segundos. Estos tirones, que igual no deberían producirse en un equipo que lleva un procesador a 400 MHz y 128 MB de RAM sólo para reproducir e-books, se minimizan si recurrimos al modo de ahorro de energía.
En dicho modo, que entre otras cosas se encarga de desactivar el acelerómetro del equipo (aplicable sólo a la lectura de e-books, por cierto, nada de apaisar la interfaz del sistema o el navegador web), la velocidad de refresco queda más o menos estabilizada en torno a un par de segundos. De todas formas, al leer libros no hay mayor problema. Siempre y cuando nos acostumbremos a una pequeña rareza: las páginas se pueden pasar deslizando el dedo sobre la pantalla, pero haciéndolo en la dirección contraria a lo habitual en una pantalla táctil. Aunque es cuestión de acostumbrarse, al principio esto le deja a uno algo descolocado y le incita a usar mejor los botones inferiores para pasar página.
La última incomodidad destacable la encontramos en la imposibilidad de tomar notas manuscritas, lo que nos obliga a pasar siempre por un teclado QWERTY virtual que, si bien tiene un tamaño aceptable y unas teclas convenientemente separadas, se ve bastante entorpecido por la lente velocidad de refresco del panel. Leer y poco más Ni subrayados ni resaltados ni anotaciones a mano alzada. Aparte de reproducir los formatos habituales (PDF, EPUB, HTML, RTF y TXT), el Papyre 6.2 sólo puede añadir a los e-books marcadores de página y anotaciones tomadas, como decíamos antes, con el incómodo teclado virtual. Ni siquiera incluye un sencillo diccionario, cuando el antes mencionado Bq Avant, sin ir más lejos, lleva uno para traducir palabras de inglés a español.
Sí que se puede, por supuesto, modificar el tamaño de las letras para ajustarlo a nuestras necesidades, así como explorar los libros por capítulos o irnos a una página concreta. También hay un botón que permite hacer búsquedas de texto dentro del libro, separado de la tecla central con la que accedemos a un menú resumido de opciones.
Tanto el menú principal del sistema (entre cuyos iconos encontramos un útil atajo para acceder las anotaciones realizadas) como en el explorador de libros (ordenable en función del título o el autor de las obras, entre otros criterios) incluyen siempre un acceso táctil al último título que hayamos consultado, el cual se abrirá además justo por la página en la que suspendimos la lectura.
Detalles más que habituales en todo reproductor de libros electrónicos que se precie, y que en el caso de este Papyre 6.2 vienen acompañados de pocos lujos adicionales, manteniendo unas opciones de edición muy sencillas y, si acaso, algún detalle poco usual como el acelerómetro, que permite recurrir de forma más fácil a la visualización vertical de las páginas de los e-books. Descarga si puedes Como comentábamos al principio, el Papyre 6.2 puede conectarse a Internet por Wi-Fi (802.11 b/g) para descargar libros. Claro que tiene que hacerlo a través de un navegador web clásico que, si bien y a modo de curiosidad le permite cargar en tinta electrónica cualquier página web, no es la mejor solución para este tipo de menesteres. Sólo escribir la dirección de la página deseada (ya sea una tienda on-line o un portal de libros gratuitos como Project Gutenberg) en el teclado virtual del equipo ya es un inconveniente. Nada comparado, en cualquier caso, con la molesta navegación una vez dentro de la página, ya que para recorrerla hay que apoyarse en unas a veces diminutas barras de scroll vertical y horizontal.
Pulsar la pantalla sólo sirve para abrir enlaces, mientras que en la parte superior del navegador hay controles adicionales para regular el zoom. Con paciencia uno acaba encontrando la descarga que busca, pero como haya que hacer un camino de enlaces muy largo y éstos no estén siempre a primera vista, podemos invertir un tiempo bastante majo para algo que, en un ordenador, haríamos en sólo unos segundos. En este sentido, el sistema con pantalla táctil secundaria que vimos en el Papyre 6.S Alex es infinitamente más cómodo. Menos da una piedra, eso sí. Los títulos descargados, por cierto, se van guardando en un apartado especial de la memoria interna del equipo, de forma que los 1,5 GB integrados se dividen en unos 700 MB para descargas y 838 MB accesibles por USB para que agreguemos y saquemos los títulos de forma manual (sin contar con la ampliación por tarjetas de memoria, claro). ¿Con o sin? En igualdad de condiciones con un lector de e-books del montón, la batería de 1530 mAh del Papyre 6.2 puede durar incluso meses en función de los hábitos de lectura de su dueño, ya que su autonomía se cifra en 10.000 pases de página. Ahora bien, hay que andarse con ojo a la hora de usar el Wi-Fi.
Usemos o no el navegador web, dejar el Wi-Fi activo significa que la batería irá perdiendo más o menos un 10% de su capacidad cada día, por lo que con un par de horas diarias de lectura dejaremos la batería vista para sentencia en menos de una semana. Que tampoco está nada mal, en cualquier caso. Más ruido que nueces El manejo táctil del Papyre 6.2 es un tanto decepcionante, y su propuesta para descargar los libros directamente al dispositivo es más un parche que una verdadera alternativa. Teniendo en cuenta el precio de 270 euros con el que lo distribuye Grammata, salen mucho más a cuento otros lectores de e-books que, como los de Sony, renuncian al Wi-Fi pero proporcionan una experiencia táctil mucho más decente.
Por supuesto, no deja de ser una buena forma de llevar siempre encima una gran colección de e-books. Pero en última instancia, su experiencia de uso no mejora mucho lo que se estila en otros e-readers no táctiles, sin conectividad inalámbrica y más baratos. Un modelo que, en definitiva, no tiene pinta de que vaya a servir para mejorar mucho ese 3,9% de tasa de penetración que, según el ONTSI, tuvo el libro electrónico en España en 2009. Nota: las tarjetas de memoria que aparecen fotografiadas en este artículo han sido cedidas por SanDisk como parte de un acuerdo publicitario alcanzado entre esta compañía y QUESABESDE.COM. |
Ni pantallas de televisión, ni proyectores, ni gafas de inmersión visual… lentillas de contacto con LED directo al iris. Una propuesta totalmente futurista y fantástica, de hecho la fotografía de arriba casi parece sacada de “TRON legacy” y los discos dorsales. Pero se corresponde con este inveto de la firma Sensimed suiza con la que se daría un paso enorme en términos de realidad aumentada, por no hablar de su uso en ocio, seguridad, salud… Y aún hay más. Al estilo Terminator, una capa de visión aumentada se expandiría ante nosotros si nos colocásemos unas de estas lentillas que mediante LED proyectarían directamente sobre nuestro iris las imágenes. Desarrollado por un equipomde la Universidad de Washington su origen está en un sistema que ayudaba eperimentalmente los diabéticos a controlar su nivel de glucosa mdiante una indicación que aparecía ante ellos a través de sensores colocados en lentillas. El prototipo tenía un único LED rojo que se activaba en caso de detectar un nivel glucémico crítico avisando así al portador de la lente de contacto. La alimentación eléctrica se consigue mediante inducción. En el caso de estas lentillas más complejas la imagen mostrada no haría necesario al usuario tener que realizar enfoques puesto que aparecerían de manera que se perciban de manera traslucida, para no impedir la visión de lo que quede por detrás en el campo de visión, además de tener la apariencia de flotar a una cierta distancia ante el usuario. Sensimed tiene un modelo de estas lentillas tecnificadas que permiten a los pacientes de glaucoma monitorizar las alteraciones en la presion intraocular, pero las posibilidades son prácticamente infinitas. Ya estarás imaginando poder navegar por Internet, ver el correo y actualizar tu estado en Facebook y estar al tanto de los tweets de los amigos viendo flotar ante ti toda esa información, en un rincón de tu campo visual, mientras caminas por la calle viendo cómo flot ante ti la línea que te traza el GPS para que no te pierdas. El problema es cuando no puedas cerrar los pop-ups de publicidad que te irán rodeando impidiéndote percibir adecuadamente aquella pelirroja de la derecha. ─Antonio Rentero [ExtremeTech / Sensimed] Vía: Gizmodo
Lentillas con LED que envían imágenes directamente al iris
Viaje al centro de un cajero automático: la trama oculta del por qué faltan billetes
Las dificultades que encuentran los argentinos a la hora de querer retirar dinero han escalado con una fuerza inusitada. Un cóctel de limitaciones, muchas de ellas difíciles de resolver, hace que la “crisis de efectivo” se intensifique. ¿Es un problema pasajero o llegó para quedarse un buen tiempo?

Por Fernando Gutiérrez – Paola Quain
Largas filas de gente. Sus rostros denotan el malhumor creciente.
“Es el quinto cajero que recorro y no puedo retirar efectivo”, se queja Enrique A., en el barrio de Belgrano, que además mira la hora y se enoja por el tiempo que ya lleva perdido en su odisea por hacerse de algunos billetes de $100.
Y lo que le sucede a Enrique es lo que le viene ocurriendo a miles de argentinos que enfrentan desde hace tiempo la misma situación.
Este tema escaló tanto que es candidato a transformarse en una de las “postales” de este nuevo veranito argentino, modelo 2011.
Mas aún, es el “cuello de botella” que faltaba. Y que viene a sumarse a la escasez demonedas, de nafta o de luz.
A este cuadro se le suma la falta de suficiente oferta de algunos alimentos, como la carne, que no hace más que impulsar a la suba los precios.
El no contar con la cantidad necesaria de billetes para hacer frente a la demanda es un tema que no sólo genera fastidio en los argentinos.
También suma preocupación en las entidades bancarias, en el Gobierno y en las autoridades provinciales.
Es que sus efectos se hacen sentir con fuerza. A punto tal que los empleados estatales de la provincia de Buenos Aires tuvieron dificultades para hacerse de sus salarios, en tanto que en Córdoba los funcionarios optaron por desdoblar el pago en dos y en el Chaco recurrieron a la entrega escalonada de dinero. Esto, por citar algunas provincias.
El problema de la escasez de billetes en los cajeros automáticos no es algo que vaya a solucionarse de un día para el otro.
Más bien la preocupación oficial viene dada porque puede tender a agravarse. Y esto se explica por las razones de fondo que impulsan el faltante.
¿Por qué ocurre?
La explicación del por qué todo esto ocurre, puede resumirse en pocas palabras: la demanda aumenta y la oferta se reduce.
Una combinación explosiva, que lleva a que la falta de dinero escale rápidamente posiciones en el ranking de temas que generan mayor malhumor entre los argentinos.
iProfesional.com indagó algunas cuestiones que valen la pena destacar. En primer lugar, sobre la magnitud del problema en cifras:
• En diciembre de 2010, la extracción promedio en la red Banelco era de $645 por persona.
• Vale decir, casi un 30% más que los $500 que se retiraban en diciembre de 2009, según la información brindada a iProfesional.com por fuentes bancarias.
En segundo término, subyace una cuestión no menor: la propia limitación que tienen los cajeros para alojar una determinada cantidad de billetes físicos, que no puede aumentar y va quedando así cada vez más rezagada frente a una inflación de dos dígitos que, finalmente, deriva en una mayor necesidad de efectivo por parte de la población.
En tercer orden, el crecimiento del monto extraído en volumen en apenas un año ha sido abismal. El siguiente cuadro, suministrado a este medio por Banelco, es más que elocuente y da una idea del “mayor esfuerzo” que le representó a cada entidad hacer frente a la demanda:

Tales limitantes se ven agravadas por la falta de circulante, tras las dificultades acaecidas en la Casa de la Moneda.
“Hasta hace unos años, los problemas de faltante nunca ocurrían de lunes a viernes, y sólo podía haber algún que otro inconveniente los fines de semana o feriados. A los bancos les alcanzaba con una reposición diaria de billetes. Pero hoy ya no es suficiente“, señala Jorge Nuré, un experto en la materia que trabajó para las firmas IBM, NCR y Diebold.
Nuré agrega: “De hecho, hay sucursales que a las 10 de la mañana ya se quedan sin dinero“.
Como es lógico, la fuerte suba de precios es la que explica este “cuello de botella”.
“Como se requiere más plata para hacer una misma transacción, y el Gobierno se niega a emitir billetes de mayor denominación -por ejemplo de $200- eso lleva a que los cajeros se vacíen cada vez más rápido“, afirma, off the record, un ejecutivo del área canales de un banco que forma parte de la red Banelco.
La circulación de billetes de $200 es un reclamo que la banca le viene realizando al Gobierno, como forma de paliar el problema.
No resulta un planteo descabellado si se tienen en cuenta los billetes de mayor denominación de otros países. Sin ir más lejos:
Hasta ahora hubo una negativa oficial de plano dado que, convalidar la propuesta de crear un papel de mayor denominación significaría avalar que el país ostenta una alta inflación, algo que los funcionarios se cuidan de no mencionar.
Viaje al centro de un cajero
Si la situación actual pudiera ser observada desde las propias “entrañas” que componen un cajero automático – o ATM como se lo llama en la jerga bancaria- podría entenderse más fácilmente la actual crisis por falta de cash.
Al respecto, Nuré explica que, en general, tienen una capacidad máxima de 3.000 billetes en cada una de las cuatro gavetas o cartuchos.
“Pero es raro que se use esa capacidad máxima. Entre otras cosas porque los billetes deberían ser todos nuevos, recién salidos de la imprenta. Se trata de máquinas que son calibradas para un sistema de reconocimiento muy fino. De manera que si se cargan con billetes usados o con arrugas, se debe colocar menos cantidad”, afirma.
Esta situación hace que funcionen, en muchos casos, a la mitad de sus posibilidades.
En tanto, el ejecutivo de un banco, que prefirió no ser mencionado, agrega que cuando se carga una cantidad demasiado alta de billetes, “se corre el riesgo de que el ATM falle y no pague nada”.
Por otro lado existe una limitante operativa, dado que los bancos no pueden únicamente cargar de $100, sino que deben mezclar denominaciones menores: “La gente demanda cambio”, señala el ejecutivo.
Por otra parte, el sistema hace que, ante la “duda” de si hay dos billetes pegados, o si uno está muy arrugado, o si tiene una tinta diferente, el cajero los descarte y los tire. Y no sólo al billete en cuestión, sino a todo el fajo que se pretendía retirar.
Por ejemplo: si una persona quiere extraer $1.000 en 10 billetes de $100 y la máquina no detecta problemas con los primeros 9 pero sí con el último, entonces descarta todo ese puñado de pesos. En consecuencia, ésta se vacía en un tiempo mucho más rápido.
¿Por qué cobra relevancia ahora este tema? Porque la escasez que se produjo, producto de los problemas en la Casa de la Moneda, exacerbó esta dificultad.
Incluso, la misma no pudo ser resuelta del todo, aun con la llegada de nuevos paquetes de $100 impresos en Brasil.
Sucede que varias máquinas no logran reconocerlos, producto de algunas mínimas diferencias respecto de los que se confeccionan en la Casa de la Moneda.
La cuestión sobre los billetes impresos en Brasil (100 millones de papeles, es decir un total de $10.000 millones) siguió escalando y hasta generó una amarga polémica entre el gobernador de Córdoba, Juan Schiaretti, y las autoridades del Banco Central.
El mandatario afirmó que “los billetes impresos en Brasil tienen un gramaje y una tinta distinta a la que se venía usando. Y cada cajero automático sólo despacha si está calibrado para ese tipo de billete”.
¿Es negocio para los bancos un cajeros lleno?
Pero los problemas no terminan allí, porque el sistema de cajeros hace que haya ineficiencias difíciles de resolver.
Y que además no siempre los bancos tengan incentivo como para mejorar su servicio.
Ocurre que los ATM que están ubicados dentro de las sucursales cuentan con un servicio diario de reposición, generalmente entre las 15 y 16 horas, cuando se hace el corte para el balance cotidiano.
Hasta hace poco, dicha reposición era suficiente para satisfacer la demanda. Pero ahora sucede que en las zonas más concurridas resulte necesario contratar reposiciones extraordinarias.
Y ello les significa a las entidades fuertes costos adicionales, más allá de cuestiones gremiales vinculadas – nada más y nada menos – con quien los debe transportar: “Los Moyano”.
“Las cargas extra no están contempladas en el abono mensual pagado a la transportadora. Además los costos ligados al seguro son mayores”, expresa el directivo de uno de los principales bancos.
La fuente señala que “tenemos un tope en la cantidad de dinero a cargar en las máquinas, que varía según la ubicación en la que ésta se encuentre. Si se supera ese límite, el seguro no cubre al banco ante un robo“.
El entrevistado reconoce que el panorama actual es un verdadero dolor de cabeza para los bancos, que sienten cómo su imagen pública se deteriora, cada vez que un usuario encuentra el fatídico cartel de “fuera de servicio“. Y explica que hay limitaciones técnicas difíciles de superar.
“Por ejemplo, luego de los fines de semana, es muy factible que los ATM estén sin plata. Y no se pueden cargar de inmediato por una cuestión mínima de seguridad. El retraso en abrir la cerradura del tesoro de la sucursal, que requiere de -como mínimo- 30 minutos, sumado a la logística de transporte, hace que haya que esperar hasta las 15 horas para reaprovisionar”, aclara.
En este contexto, quienes llevan las de ganar son aquellas entidades que cuentan con convenios de recaudación y se hacen del efectivo circulante por cobrar impuestos y servicios.
En este sentido se destaca el Galicia.
Sin embargo, hay también quienes afirman que, a la hora de sopesar costo y beneficio, hay entidades que incluso prefieren correr el riesgo de que sus cajeros se queden sin billetes.
“Para muchos bancos, tener los cajeros llenos no es negocio. Esto es así porque en sus balances ese dinero figura como inmovilizado, cuando podrían estar aplicados a una inversión que deje rentabilidad“, argumenta Nuré.
“El cálculo de cuánto dinero tiene que tener un cajero es muy fino. Y entre poner de más o de menos, muchos bancos prefieren que haya de menos”, agrega el experto.
Cultura del cash
Finalmente, la escasez de billetes en los cajeros está ligada a un tema cultural más complicado de resolver.
En la Argentina se sigue utilizando mucho dinero en efectivo, y los retiros son por sumas grandes, cuando se las compara en términos relativos con lo que ocurre en otros territorios.
A fin de cuentas, en un país donde el salario promedio que mide el Indec es de $4.000, la extracción promedio de $645 implica un 16% del ingreso.
En las naciones muy bancarizadas y donde abundan las sucursales tanto bancarias como de las redes comerciales, la gente hace retiros pequeños, apenas para las necesidades inmediatas.
Aquí, en cambio, cuando se acredita el sueldo se estila hacer retiros importantes. Podría decirse que en la Argentina se extrae cinco veces más que en otros países, en términos de paridad”, destaca un experto del sector.
Los porcentajes de variación de los volúmenes movilizados en los cajeros dan una pauta de que, lejos de disminuir, el uso del cash se incrementa y sigue, como mínimo, a la variación inflacionaria.
Es así que la extracción promedio hoy es casi un 30% más alta que la de hace un año.
Y a la problemática actual se suma un factor de extrema relevancia. En efecto, los problemas vinculados con el delito han cambiado sobremanera la geografía de extracción de dinero.
“La gente tiende a retirar efectivo principalmente de las terminales percibidas como más seguras, tales como las ubicadas dentro de los shopping centers o estaciones de servicio. Esto hace que el sistema pierda eficiencia, porque ocurre que hay cajeros con dinero en zonas donde la gente no se anima a ir, y así la demanda se concentra en pocas unidades“, describe Nuré.
Así las cosas, razones que tiene que ver con:
• Las limitaciones físicas de billetes en las máquinas.
• Una alta inflación, que hace que se demande más dinero.
• Cuestiones logísticas vinculadas con la mayor frecuencia de reposición.
• Aspectos gremiales y de seguro del transporte.
• Concentración de la demanda en lugares más seguros.
• Razones culturales que hacen que los argentinos se manejen con más cash.
• Y el costo que representa el capital inmovilizado para los bancos.
Hacen pensar que, tal como describen los expertos, el problema de la falta de billetes podrá alivianarse, pero no resolverse completamente de un día para el otro.
Vía: Infobae Profesional